La Realidad Virtual (VR), ¿el futuro de la realidad sanitaria?

La Realidad Virtual, el futuro de la sanidad

De forma regularizada, la realidad virtual es una “representación de escenas e imágenes de objetos producida por un sistema informático que da la sensación de su existencia real” (RAE). Consiste en la inmersión sensorial en un nuevo mundo, generado de forma artificial a partir de entornos reales o no, al que podemos acceder por medios de diversos dispositivos tecnológicos y formar parte de él. ¿Puede esto ser parte de la realidad futura de la sanidad?

Además de las claras aplicaciones para videojuegos o el sector del turismo, la VR es una herramienta que ha saltado con fuerza tanto al mundo del marketing como del de la salud, con múltiples usos para éste.

Podemos comenzar hablando de la experiencia de paciente. Mediante el uso de esta realidad virtual se puede mostrar en qué consiste la prueba que se va a realizar, facilitando una mayor relajación al poseer más cantidad de información y permitiendo, así mismo, una mayor implicación del paciente en la toma de decisiones (lo que nos une con otro concepto muy interesante del mundo sanitario actual: la humanización de la sanidad).

La característica más importante de la VR es su capacidad inmersiva: mediante distintos dispositivos tecnológicos es capaz de involucrar todos nuestros sentidos. Esto nos lleva a interesantes aplicaciones en el tratamiento de trastornos psicológicos, de estrés postraumático, fobias o para pacientes con
Alzheimer. Por ejemplo, esa capacidad inmersiva mencionada ofrece la posibilidad de terapias de exposición directa a distintas situaciones de forma segura tanto para pacientes como para profesionales.

Pero, sobre todo, la realidad virtual es una interesante herramienta de aprendizaje: proporciona una experiencia muy próxima a la real gracias a su tecnología y permite experimentar diferentes reacciones físicas o sensoriales, además de contar con algoritmos de aprendizaje automáticos. Así, abre un sinfín de posibilidades para los profesionales de la salud: ver, revisar y practicar cirugías antes de la intervención real, que permitan una mayor seguridad y una reducción del tiempo de las mismas o entrenamientos de habilidades complejas como laparoscopias o endoscopias sin necesidad de paciente real.

Podemos llegar más lejos: la capacidad de la realidad virtual puede posibilitar, incluso, la realización de cirugías u otras intervenciones a distancia. Su recreación de situaciones reales puede permitir al profesional atender una operación más o menos compleja sin necesidad de desplazarse in situ al lugar. No cuesta mucho imaginar las implicaciones que algo como esto tendría en la salud mundial.

Hay otros muchos usos que se podrían dar a esta tecnología: en fisioterapia y rehabilitación de accidentes cardiovasculares, en terapias para superar adicciones, en meditación para calmar el dolor y la ansiedad, etc.

La realidad virtual “altera nuestra percepción del mundo: percibimos diferente, pensamos diferente, sentimos diferente” (Carlos Salas, Jornada Familia 4.0). ¿Se te ocurre qué otras muchas aplicaciones se podrán dar a la Realidad Virtual?

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