Metodología DISC y la importancia de los patrones de comportamiento en el éxito de la empresa

Patrones de comportamiento

La metodología DISC aparece por primera vez en 1931 de la mano de William Marston. Estudia el comportamiento natural y el adaptado de las personas en diferentes ambientes. ¿En qué puede ayudar al éxito de nuestra empresa?

Todos hemos visto o vivido situaciones en las que nos resulta más sencillo encajar e interactuar en nuestros equipos de trabajo, así como momentos en los que se complica el ponerse de acuerdo. ¿Podemos reducir todo esto en una herramienta de análisis?

La metodología DISC nos permite conocer mejor los comportamientos de los trabajadores con los demás y consigo mismos, aprendiendo además la mejor forma de interacción y motivación de los mismos. El nombre DISC viene de la combinación de las iniciales de las palabras Decisión, Interacción, Serenidad y Cumplimiento, que son las que definen los cuatro perfiles principales de esta metodología.

¿Para qué nos sirve identificar estos perfiles? Para mejorar la comunicación con y entre las personas y crear equipos de trabajo más eficientes. Conocer los puntos fuertes y débiles de cada persona, el entorno más propicio para desarrollarse como profesional, las reacciones ante otras personas y la imagen que tienen de sí mismos nos ayudarán a la creación de esos equipos de una manera óptima y a establecer nuevas y eficientes estrategias de gestión y motivación de los mismos.

Pero este tipo de análisis no sólo nos sirve con la gente con la que ya trabajamos, sino a la hora de seleccionar a nuestros futuros colaboradores. Conocer los objetivos de un nuevo equipo de trabajo, junto a los resultados de una evaluación DISC puede ayudar a decidir si es preferible construir un grupo de perfiles diversos o uno más homogéneo. En el primer caso, siempre existirán más posibilidades de conflicto, pero también ideas distintas y diferentes puntos de vista, algo necesario para ciertos departamentos. En el segundo caso y en principio, el equipo será menos arriesgado, pero también con una menor diferencia en sus ideas. Todo se trata de entender qué es lo que nos puede ayudar a alcanzar las metas de la empresa.

Por supuesto, los cuatro perfiles mencionados son generalistas. Todos, o casi todos, mantenemos una combinación de varios de ellos. Realizar este tipo de análisis también nos ayuda a nosotros mismos a comprender nuestras fortalezas y debilidades y la mejor manera de interactuar con los demás, identificando sus perfiles. De esta manera, no sólo mejoraremos las relaciones personales y profesionales dentro de nuestro equipo o empresa, sino también nos puede dar pautas para una mejor estrategia de ventas: conocer qué tipo de cliente tenemos y cómo interactuar con él puede abrirnos posibilidades para una comunicación, y venta de nuestros productos y servicios, más sencilla y eficaz.

Casi todos los puestos de trabajo se basan, en mayor o menor medida, en la interacción entre personas. Saber cómo somos y cómo pueden ser los demás es una potente herramienta para aumentar nuestro desempeño y contribuir, finalmente, a que las empresas puedan crecer.

Dpto. de Recursos Humanos de GEE

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