La formación: ¿es un gasto o una inversión?

Formación, gasto o inversión

Hasta hace pocos años, todavía eran muchas las empresas que consideraban la formación únicamente como un gasto. Sin embargo, numerosos estudios nos demuestran que el capital intelectual adquiere ventajas competitivas en el mercado laboral, basándose además en lo que ya nos planteaban antiguos filósofos, educadores y pedagogos. Así que. ¿la formación es gasto o inversión?

Haciendo una revisión histórica de la importancia de la educación, ya Pestalozzi (Juan Enrique Pestalozzi (Zurich 1746 -Brugg 1827), considerado uno de los primeros pedagogos modernos, allá por el S.XIX, basaba su pedagogía en la importancia de educar: la mano, el corazón y la cabeza; o lo que es lo mismo, debían tenerse en cuenta la educación de los conocimientos (razón), las actitudes (corazón) y la formación física (mano), convirtiéndose en pilares esenciales para encontrar el equilibrio del ser y apartar a la sociedad de la pobreza en su conjunto.

¿Esto nos advierte que, si queremos lograr el éxito organizacional y apartarlo de la pobreza, más allá de términos económicos, debemos considerar la formación como necesaria? Sí, y además en su conjunto.

Pero, ¿cómo demostrar que la formación es una inversión?

La formación tiene numerosos beneficios: se considera una de las partes más importantes de la retribución emocional, que tiene un peso del 50% dentro del marco de retribución total, y que además hace que el trabajador tenga un mayor desempeño en su puesto laboral o suponga un desarrollo para futuros puestos que pueda cubrir, siendo, por tanto, beneficioso para el trabajador, el rendimiento de la empresa y la sociedad en su conjunto.

A día de hoy disponemos de numerosas herramientas que, además, están de moda: el ROI (Retorno de la Inversión) y la Gestión del Desempeño por competencias, capaces de mostrarnos algunos de los resultados de la formación en términos más aproximados a la objetividad.  Otro buen ejercicio para considerar la formación es valorar el coste de la no-formación; como decía Henry Ford: “Sólo hay algo más caro que formar a tus empleados y que se marchen: no formarlos y que se queden”. Es decir, una vez que esos empleados ya están seleccionados y tienen, por tanto, un valor para la organización, formarlos debe ser el único camino para el éxito conjunto: que se queden y que aporten.

En definitiva, debemos apostar por la formación permanente, algo que se ha demostrado que contribuye al éxito organizacional aumentando el valor de las personas que trabajan en ella y logrando una mayor flexibilidad y adaptabilidad a los continuos cambios de nuestra sociedad. En definitiva, fomentando el camino al éxito.

Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio (Charles Darwin).

Estefanía Díaz García.  Técnico de formación en el GEE.

4 comentarios
  1. Mario Ledesma
    Mario Ledesma Dice:

    Comparto por completo el post, y hay muchas empresas que olvidan esta faceta.
    Quizás un día, miren atrás y sea tarde.
    Me consta que no es el caso de Estefanía y el equipo de formación del GEE.
    Enhorabuena por vuestro trabajo y seguid adelante!!

  2. Juan Torralba
    Juan Torralba Dice:

    Uno de los mayores capitales que posee una empresa es el conocimiento de sus trabajadores. Contar con un sistema de formación adecuado otorga ventajas competitivas en un mercado marcado por el cambio continuo y la globalización.
    Qué suerte contar con uno tan bueno en el GEE.
    Enhorabuena a todo el equipo!!!!

  3. Estefanía Díaz
    Estefanía Díaz Dice:

    ¡Muchísimas gracias por vuestros comentarios! Seguiremos aportando granitos de arena 🙂

  4. Fernando García
    Fernando García Dice:

    «Si usted cree que la formación es cara, pruebe con la ignorancia» dijo Derek Bok, Rector de la Universidad de Harvard durante un largo periodo: 1971 a 1991.

    En un entorno en que los cambios son cada vez más rápidos y profundos, la capacidad de adaptación viene de la mano de la innovación, en la que uno de los puntos críticos es la orientación al aprendizaje. Aprendiendo ganamos capacidad de innovación.

    Garcias por compartir tus reflexiones, Estefanía.

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