Eficiencia energética, una moda que llegó para quedarse.

Eficiencia energética

Hace ya unos cuantos años, todas las empresas comenzaron a hablar de la eficiencia energética, del ahorro en energía que, claramente, conllevaría un ahorro en las facturas. Pero la eficiencia energética, ¿puede ser sólo un ahorro económico en los presupuestos?

Toda empresa que firme un compromiso con la RSC tiene muy claro que uno de los principales motores con los que debe contar es su política de eficiencia aplicada tanto a sus edificios, sus acciones y, sobre todo, a sus empleados y clientes.

Una empresa comprometida energéticamente y respaldada por ese compromiso con su RSC, siempre va a ser ejemplo y precursor de la mejora en ese ámbito para todos sus asociados: empleados, clientes, colaboradores y sus propios stakeholders.

Esa inspiración va intrínseca en los modos de acción de toda empresa energéticamente eficiente porque entiende que, el suyo, es un compromiso no sólo con su imagen y su reputación corporativas, sino con el mundo en general y en defensa de los recursos naturales y el ecosistema en el que nos desarrollamos; una búsqueda de soluciones que reduzcan su huella de carbono, permitiendo la simbiosis entre evolución y crecimiento con la sostenibilidad global.

Por suerte, cada vez más organismos, empresas y colaboradores toman en serio este compromiso con la eficiencia energética. Tanto es así, que en 2.011, a petición de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO), y reconociendo la necesidad de la industria de un estándar internacional como respuesta eficaz al cambio climático y la proliferación de los estándares nacionales de la Gestión de la energía, se desarrolló y presentó una norma específica: la ISO 50001. “Una norma que establece los requisitos que debe poseer un sistema de Gestión Energética [ en las empresas] con el fin de realizar mejoras continuas y sistemáticas del rendimiento energético de las organizaciones” (AENOR).

Quiero destacar especialmente la anotación de la mejora continua: en iluminación, climatización, aislamiento, mediciones, controles periódicos, … herramientas en definitiva que nos permiten conocer, aprender, mejorar y desarrollar nuevos compromisos, tendentes a que la organización trabaje siempre en Calidad Total.

Resumiendo, la eficiencia energética no es una moda ni una simple herramienta de ahorro, sino un mecanismo de aprendizaje y mejora y un compromiso con la sociedad, el mundo, el ecosistema y, sobre todo, con el futuro.

Miguel Ángel Gil Amigot – Responsable de Eficiencia Energética de GEE

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